Como director del Hospital Alma Máter, padre de Elena (13 años) y Alicia (11 años), dos niñas que me enseñan cada día la pureza de la vida, profesor que forma generaciones de profesionales y médico anestesiólogo que ha sostenido innumerables manos en el umbral del dolor, escribo estas líneas con el corazón. En 2025, un año de retos inmensos, nos enfrentamos a una coyuntura financiera que amenazaba con cerrar nuestras puertas. Pero elegimos no rendirnos: nos concentramos en sanar, en mantener vivo este faro de alta complejidad donde la dignidad es uno de nuestros principales valores.