

El running es un deporte con múltiples beneficios físicos y mentales, ayuda a mejorar tu sistema cardiovascular y a combatir el estrés o la ansiedad. Un gran porcentaje de las personas que empiezan a desarrollar esta actividad fallan en la preparación, nutrición y vestuario.
No importa si tu objetivo es por salud o por competencia, lo primero que debes tener en cuenta, antes de realizar un deporte o actividad de alto rendimiento, es la valoración médica, así sabrás cuál es el estado de tu salud y cómo planificar tus entrenamientos.
Preparémonos juntos
Chequeo médico
Prepararte desde cero es esencial, más aún si llevas mucho tiempo inactivo o si tienes una condición de salud, como diabetes, asma, problemas cardiacos o lesiones musculares.
Entrenamiento
Crea un plan estructurado, registra tus entrenamientos, realiza ejercicios previos y posteriores al momento de correr. Lo más importante es que vayas a tu propio ritmo, corre tres veces por semana entre 20 – 40 minutos e intensifica de a poco.
Alimentación
Entrena el estómago, sigue un plan nutricional acorde a tus necesidades, hidrátate antes, durante y después. Así tu cuerpo tendrá energías y se recuperará adecuadamente.
Descansa
El cuerpo necesita estar descansado y tener las suficientes horas de sueño, entre 7-9 horas.
Vestuario
Usa ropa ligera y transpirable, zapatos específicos para running, cómodos y que amortigüen tus pisadas.
¿Qué podemos evitar si nos preparamos correctamente?
- Si nos alimentamos de forma balanceada con las suficientes proteínas, carbohidratos y grasas saludables, evitamos la descompensación en nuestro sistema inmunológico, lesiones en nuestros músculos, tendones y huesos.
- Si tomamos agua y tenemos la suficiente reposición de líquidos, evitamos la fatiga, los calambres y la necesidad de parar antes de completar la carrera.
- Usar el vestuario adecuado, con prendas que absorban la humedad como el poliéster o nylon, puede evitar lesiones, fricciones e incomodidad.






